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El Día de la Bandera en México ¿Identidad y Orgullo Nacional?

En el calendario cívico mexicano, el 24 de febrero es una de las fechas más significativas. No se celebra un pedazo de tela, sino lo que representa, o lo que nos han dicho que representa. 

Unidad, esperanza y la historia de un país que ha luchado por su soberanía, son algunas de las cosas que nos vienen a la mente cuando pensamos en la historia que nos enseñaron de la bandera de México.

Esta conmemoración fue instituida en 1934 por el presidente Lázaro Cárdenas y reconocida legalmente en 1940. La selección de la fecha corresponde al 24 de febrero de 1821, día en que Agustín de Iturbide proclamó el Plan de Iguala, el documento que estableció las bases para la independencia de México y que dio origen a la primera bandera unificadora, la llamada “Bandera de las Tres Garantías” o Bandera Trigarante.

Evolución Histórica de la Bandera

A lo largo de la historia de México, la bandera ha experimentado diversas modificaciones en sus elementos para reflejar los cambios políticos de la nación:

1810 – El Estandarte de Hidalgo: Durante el inicio de la Guerra de Independencia, Miguel Hidalgo y Costilla utilizó un óleo con la imagen de la Virgen de Guadalupe, considerado el primer símbolo de unión del movimiento insurgente.

1812 – El Estandarte de Morelos: José María Morelos y Pavón utilizó una bandera de seda blanca con cuadros celestes. En el centro, incorporó el emblema de un águila coronada posada sobre un nopal que nacía de un puente de tres arcos, junto con la inscripción latina “Oculis et unguibus aeque victrix”.

1821 – La Bandera Trigarante: Tras la promulgación del Plan de Iguala, se diseñó una bandera con tres franjas diagonales en colores blanco, verde y rojo. Cada franja presentaba una estrella dorada de ocho puntas.

1821 a 1823 – Bandera del Primer Imperio: Agustín de Iturbide estableció que las franjas fueran verticales en el orden verde, blanco y rojo. En el centro se colocó un águila coronada, posada sobre un nopal, sin la presencia de la serpiente.

1823 – Bandera de la República: El Congreso Constituyente retiró la corona del águila, añadió la serpiente siendo devorada y agregó ramas de encino y laurel en la base.

1864 a 1867 – Bandera del Segundo Imperio: Maximiliano de Habsburgo mantuvo los colores, pero modificó el escudo con un diseño heráldico europeo que incluía cuatro águilas coronadas en las esquinas de la bandera.

1880 a 1916 – Bandera del Porfiriato: El escudo mostró al águila de frente, con las alas extendidas, devorando a la serpiente sobre un nopal y rodeada por una corona de laureles.

1916 a 1934 – Bandera de Venustiano Carranza: Venustiano Carranza decretó que el escudo debía retomar la representación de los códices indígenas, mostrando al águila de perfil izquierdo en actitud de combate.

1968 a la actualidad – Cuarta Bandera Nacional: Gustavo Díaz Ordaz decretó la versión definitiva. El diseño del escudo, realizado por Francisco Eppens Helguera, muestra al águila con mayor detalle y rediseña las ramas de encino y laurel, además del glifo del agua.

Diseño actual

Fue adoptado legalmente el 16 de septiembre de 1968 y ratificado en 1984, y se rige por la “Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales”, la cual establece las características específicas que debe tener:

Verde: Representa la esperanza del pueblo en el destino de su raza.

Blanco: Simboliza la unidad.

Rojo: Representa la sangre de los héroes nacionales que murieron por la patria.

En el centro de la franja blanca se encuentra el Escudo Nacional, que es una representación del mito de la fundación de Tenochtitlan. Muestra a un águila real parada sobre un nopal, devorando a una serpiente.

Este símbolo es fundamental porque conecta el México moderno con sus raíces prehispánicas. De acuerdo con la leyenda, el dios Huitzilopochtli indicó a los mexicas que debían establecer su ciudad allí donde encontraran esta señal.

Sobre la identidad nacional

El patriotismo en el país suele estar profundamente ligado a este símbolo y funciona como un ancla de identidad nacional, muchas veces superando incluso a la identificación religiosa aún con las profundas raíces católicas en nuestra población (no es coincidencia que tendamos a mezclar el himno nacional y la oración al Ángel de la guarda).

Un comentario común, aunque con poca evidencia, es el orgullo porque nuestro himno nacional está reconocido como uno de los más bellos. Diversas encuestas sobre orgullo nacional muestran que la gran mayoría de los mexicanos siente pertenencia al ver los colores de la bandera. 

Esta conexión es evidente en momentos de gran contraste. Por un lado, la bandera es el centro indiscutible de las celebraciones y los triunfos deportivos internacionales. Por otro lado, en tiempos de crisis o desastres naturales, el lábaro patrio se convierte de inmediato en un emblema de resiliencia y solidaridad ciudadana. Quienes han emigrado o viajan al extranjero reportan que ver la bandera genera un fuerte sentimiento de orgullo por su cultura, sus tradiciones y su lugar de origen.

Aunque a veces pareciera que cada uno de nosotros vive en una realidad diferente aún dentro del mismo país, seguimos usando una misma bandera. Era otro México, decimos para hablar del pasado, pero seguimos pensando en el mismo territorio, en las mismas tradiciones, en los mismos símbolos. ¿Qué es lo que de verdad nos hace mexicanos, y cómo hemos cambiado con el tiempo?